En plena Guerra Civil española, Winston Churchill ordenó a su ministro de Exteriores que enviara un destructor al puerto de Bilbao. El objetivo no era bélico. Días antes, el barón de Redesdale, David Freeman-Mitford, había llamado al «premier» inglés para que solucionara el escándalo que sacudía a su familia desde que una de sus hijas (Jessica, conocida como...
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