El rojo pasión y el blanco puro han dirigido nuestros sentimientos tantos fines de semana
Abrazo a mi hija. La veo llorar de una manera distinta y compruebo sin sorprenderme que sus lagrimas tiñen su cara de rojo y blanco. Siento tal unión con ella, que doy gracias a Dios por habernos hecho de este equipo único....
Suscribete para leer la noticia completa:

