Jacqueline Kennedy nunca permitió que sus reflexiones más íntimas desvirtuasen esa imagen proyectada al mundo de mujer perfecta, elegante y sobre todo, discreta. Siempre reacia a conceder entrevistas o abrir sus memorias, la «viuda de América» se replegó en sí misma y se refugió en el papel y la pluma como vía de escape. Sus confesiones, lejos de acumular polvo...
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