Xxxxxxxxxxxxxxxxxxx xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx xxxxxxxxxxxxxxxxxx
Me debato entre hacerlo o no. Mi alma de periodista me empuja a ello pero mi corazón enamorado me lo impide. Le prometí no volver a mencionarle y desde entonces nuestro matrimonio es un camino de rosas. “No cambiaría un minuto de ayer contigo por cien años de vida sin ti”, le digo...
Suscribete para leer la noticia completa:

