SSorprende el poco boato de la promoción del nuevo disco de Enrique Iglesias, sin grandes multitudes de periodistas tratando de ser los primeros en enviar sus notas ni docenas de cámaras disparando flashazos. Enrique está tranquilamente sentado en el sofá de un hotel madrileño, sin el menor ruido a su alrededor. Lo que no sorprende tanto es la advertencia recibida...
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