El toreo es riesgo. Y la cocina, también... O si no que se lo pregunten a Manzanares cuando, tras pelar las patatas y batir los huevos, cogió la sartén por el mango para voltear una tortilla y compartirla con Dacosta. «Bonita no quedó, se estrelló, pero estaba rica», dijo el espada. «Acabamos comiéndola como un revuelto. Fue la tortilla voladora». Bautizada...
Suscribete para leer la noticia completa:

