Ni Imelda, ni la Piquer, ni María Antonieta ni la Princesa Letizia. Nadie ha tenido un guardarropa tan variado. La juez Alaya –el que quiera que use «jueza»– está dando una lección magistral en este país de liantes y alí-babás. Con más valor que el Guerra (nos referimos al gran torero cordobés, a quién si no), no se ha amedrentado ante los casos de corrupción...
Suscribete para leer la noticia completa:

