Con las lágrimas asomándose a los ojos y gesto muy triste, Felipe salía ayer de la iglesia de Santo Domingo tras dar el último adiós a su abuela y madrina, María Concepción Sáenz de Tejada y Fernández Bobadilla. Lo hacía junto a su padre, Jaime de Marichalar, y su hermana, Victoria –recién llegada del internado de Gran Bretaña en el que estudia—, pero, muy emocionado,...
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