Poco después de escuchar varios disparos procedentes de la casa de Oscar Pistorius (27 años) en el complejo de Silverwoods (Pretoria), el radiólogo Johan Stipp acudió hasta la residencia de su vecino. Encontró a un hombre de rodillas junto al cuerpo de una mujer, sin saber, entonces, que se trataba de Pistorius.
El atleta sudafricano le metía los dedos en la boca...
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