El día había resultado muy largo, lleno de cosas inesperadas.
Aunque tenía el teléfono del autor, llegué a casa tan tarde como para no llamarle, y además, pensé, decidí, escucharle primero por su escritura. La portada de este gran libro, no podía ser más bonita, con una casa de tejados rojos al fondo de un marco de encinas: «Vida y fauna en una dehesa salmantina»...
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