«¿Pero otra vez con estas pintas?», dice mi marido. «Sí, querido, otra vez»
Vivo en chándal. Es horrible reconocerlo, pero desde que escribo en casa ese es mi modelito habitual. La verdad siempre por delante. No me dejen, por favor. Que si mi marido ya tenía una lista interminable –e injustificada– para deshacerse de mí, ahora está a punto de abandonarme del todo....
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