El pasado jueves, Blanca Cuesta debutó como pintora neoexpresionista abstracta. Vendió ocho cuadros y se embolsó alrededor de 25.000 euros. Posteriormente, la artista y su marido, Borja Thyssen, estuvieron en el café Murillo, sito en un edificio erigido frente al Museo del Prado (todo muy acorde con la nueva profesión de la baronesa –técnicamente hablando–),...
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