El todopoderoso magnate australiano Rupert Murdoch posee una magnífica capacidad innata para convertir todo lo que toca en escándalo. Esta vez no se trata de pinchar teléfonos a diestro y siniestro para fabricar rentables exclusivas, sino de acusar a su íntimo amigo, el ex primer ministro británico Tony Blair, de arrebatarle a su ya exmujer, Wendi Deng.
La semana...
Suscribete para leer la noticia completa:

