Durante los años 80 y 90, la melena rubia, siempre suelta e impecable de Marta Chávarri ocupó centenares de portadas. Ella caminaba con paso firme delante de los paparazzi, sorteando ese muro de flashes con la clase que sólo una aristócrata coronada como «Lady de España» sabe. Pero un día Marta se encerró en su jaula de oro, y los objetivos cesaron el asedio...
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