Enderezar al Príncipe más irreverente de la Corte británica se ha presentado hasta ahora como una tarea impracticable. El extrovertido y alocado carácter de Enrique de Inglaterra, unido a su pasión innata por las juergas y los escándalos, le han situado en el punto de mira permanentemente. En los últimos meses, sin embargo, ha exhibido una actitud más formal...
Suscribete para leer la noticia completa:

