A la vida de María de Villota no le ha faltado ningún aditivo común al de cualquier otro piloto que trata de irrumpir al cabo de los años en la Fórmula 1. Un microcosmos equipado de serie para el automovilismo con antecedentes familiares en este deporte, una singladura maletín en mano por los despachos buscando financiación para hacer frente a una modalidad costosa...
Suscribete para leer la noticia completa:

