El dolor de haber conocido en primera persona la deshumanización
No hay manera de arrancarme una sonrisa. A la tristeza propia se añade la tristeza ajena. Más de 300 inmigrantes ahogados en Lampedusa. «¡Qué vergüenza!», clama el Papa Francisco contra la indiferencia. Qué razón tiene. Porque, tras el impacto inicial de la noticia, la gran mayoría de las personas...
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