«Sentí un tremendo latigazo desde los oídos hasta el mismo centro de la cabeza. Profundo. Violento. No fui capaz de expresar nada. Permanecí en el más absoluto de los mutismos, absorta en el profundo pinchazo que me estaba perforando los tímpanos». Así describe Silvia Abascal sus sensaciones ante el ictus que sufrió el 2 de abril de 2011, cuando se preparaba...
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