Vivo entre un «ay» y un «ahí». Me siento acosada desde que me levanto y hasta que me acuesto
Hoy no tengo ninguna gracia. Más bien todo lo contrario. Vivo sin vivir en mí del miedo que tengo. Paso de un susto a otro y no muero porque no toca. De momento. Porque como siga así, a lo peor doy pie a un nuevo género literario: el de la columna póstuma. No estoy segura...
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