No soy lo que se llama estrictamente un rociero, ya que aún siendo devoto de la Virgen del Rocío, no participo en caminos ni romería. El próximo lunes le pediré a Nuestra Madre, desde la consulta —como cada año— salud, trabajo y bienestar para todos los míos y para mí, pero desde aquí, a algunos kilómetros de la aldea almonteña. Sin embargo, como cofrade sevillano,...
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