EL martes pasado —hace apenas setenta y tantas horas— llegué a nuestra tierra procedente de Polonia. Os comenté en la última columna que pensaba visitar el campo de concentración o mejor dicho, el complejo Auschwitz-Birkenau. Un millón y medio de adultos, ancianos y niños murieron en dicho campo de exterminio durante la segunda guerra mundial. Y da para meditar,...
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