Esta propiedad en La Moraleja se vendió tras la muerte de Rocío para repartir el dinero entre sus tres hijos, Gloria Camila, José Fernando y Rocío Carrasco, quien fue la más beneficiada por el testamento: los derechos de sus canciones, la finca «El Administrador» y un apartamento en Miami. Por su parte, a Gloria Mohedano le tocó la finca «Mi abuela». Finalmente,...
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