Fueron las mejores amigas y las rivales más aguerridas. Horas después del último adiós a Sara Montiel, cuando su cuerpo ya había recibido sepultura en el cementerio madrileño de San Justo, Maruja Díaz trata de asumir que su alter ego, su alma gemela y, para ella, el mayor mito del cine patrio se fue para siempre. «Éramos como hermanas. Nos queríamos mucho y nos...
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