Cuando Mariano Rajoy dé hoy por concluida oficialmente la legislatura, ya no habrá más eufemismos de precampaña. La campaña quedará lanzada sin misericordia en busca de los tres millones de españoles abiertamente desideologizados que votan más por criterios de simpatía, percepción de liderazgo e instinto de mercadotecnia política, que por lealtad ciega.
En Canadá...
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