Como nadie ignora, el rasgo más notable del cine catalán es que no existe. Evidencia que no supuso impedimento alguno para que las autoridades del llamado Tripartito procediesen a la exhaustiva regulación de esa industria imaginaria. Ya se sabe, lo normal en Matrix. Y un asunto que a nadie hubiera importado si la norma solo afectase al espectral cine catalán....
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