Pese a que las pruebas contra sus clientes difieren, las defensas de los padres de Asunta Basterra aprovecharon su alegato final para inocular una misma idea en el jurado encargado de dictar veredicto: ante la duda, mejor un culpable en la calle que un inocente en la cárcel. El punto de partida de los dos letrados fue común y apela directamente a la responsabilidad...
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