SE argumentaba en la primera parte de este artículo que la inseguridad jurídica en un país aprobada por sus políticos con apariencia de democracia conduce inevitablemente a la pérdida de confianza. Las inversiones propias y foráneas se retraen. Los que más suelen pagar los platos rotos son la población: trabajadores y empresarios serios que se ven empobrecer...
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