La política catalana se compone también de lugares comunes, y uno de ellos es que Girona es territorio comanche para el PP, un tópico sustentado en un apoyo electoral tradicionalmente reducido (dos diputados sobre 17 en la provincia en las pasadas autonómicas de 2012), la abrumadora presencia nacionalista y episodios de recibimiento hostil a los líderes populares...
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