La sofisticación de la trama Púnica era tal, al menos en lo que se refiere al sector de la energía, que ni siquiera la empresa a la que se adjudicaban los contratos, Cofely, pagaba las «mordidas» a los políticos y funcionarios corruptos, que ascendieron a algo más de 476.000 euros.
Lo que ocurría era que en los contratos se incluían cláusulas para que fuera la...
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