Los dos partidos británicos hegemónicos, el Conservador y el Laborista, eligen a sus líderes mediante los votos de sus militantes, pero con una criba previa del grupo parlamentario. Para competir en la fase final, donde votan ya las bases, los aspirantes deben obtener previamente el respaldo de al menos el 15 por ciento de los diputados de su partido.
Tradicionalmente,...
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