Tres años, siete meses y tres días después de que estallara el caso Nóos, la Infanta Doña Cristina sigue enrocada en su postura, sin colaborar un ápice con la Corona para ayudarla a recuperar el prestigio perdido en gran parte por su culpa y la de su marido, Iñaki Urdangarín. Es más, juega a la contra. Su actitud llega hasta el extremo de que ayer intentó quitar...
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