Los modos arrolladores en política de la presidenta en funciones de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, enmudecieron a partir de la noche del 22 de marzo cuando vio que su investidura iba a requerir una negociación a dos bandas con Podemos y Ciudadanos, sin descartar que tenga que ser finalmente el PP quien se abstenga para no forzar nuevas elecciones.
Ese complicado...
Suscribete para leer la noticia completa:

