Si la primera jornada del juicio al «falso shaolín» sirvió para evidenciar la pose desafiante de Juan Carlos Aguilar, que reconoció fríamente el doble cargo de asesinato con alevosía, la segunda, celebrada este lunes, se convirtió en un muestrario de las atrocidades que cometió con sus víctimas, la colombiana Jenny Sofía Rebollo y la nigeriana Maureen Ada Ot...
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