En la fachada del Ayuntamiento de Gallifa no hay ninguna bandera, pero alguien ha colocado la cabeza de una muñeca sobre las letras de hierro que forman la frase «Casa de la Vila». Un detalle tétrico para un pueblo fantasmal de doscientos habitantes.
Ni un alma por las calles de este municipio que se hizo famoso gracias a la decisión del exalcalde Jordi Fornas...
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