Cada día que pasa, el caso de la mujer argentina desaparecida el pasado 29 de marzo adquiere nuevas y terribles dimensiones. Adriana Giogiosa, de 55 años, vivía realquilada desde hacía tres o cuatro meses en una habitación de un chalé situado en una urbanización de Majadahonda, en donde residía su casero, un español de 32 años que estuvo ingresado en un centro...
Suscribete para leer la noticia completa:

