Incluso para esa señora que lleva lo de la ANC, empieza a estar claro que el único «proceso» que todavía queda en marcha aquí es el de divorcio entre Convergència y su eterno apéndice Unió. Un puro matrimonio de conveniencia asentado sobre una sociedad de gananciales que amenaza con la bancarrota desde el día en que Mas y sus grumetes dieron en fletar la patera...
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