SI Franco dejó las cosas atadas y bien atadas, pasando después lo que tenía que pasar, Paulino Rivero ha dejado un partido más unido que nunca, y muy probablemente arderá Troya. Al menos eso de que siguen prietas las filas e impasible el «alemán», como decía un político socarrón, lo afirma con aparente convicción el alcalde lagunero Fernando Clavijo, imputado...
Suscribete para leer la noticia completa:

