En un país tan pendular como España, tan propenso a exprimir hasta el hartazgo las inercias de la moda, más aún si van acompañadas de una encuesta de supuesto prestigio, faltan la cordura de la normalidad y el equilibrio de lo prudente. A menudo se sobredimensiona la realidad de modo retórico. Y no tanto por lo que es, sino por la repercusión mediática que se...
Suscribete para leer la noticia completa:

