TENIENDO en cuenta el escaso tiempo que les queda en sus poltronas y la forma como han sido apartados de ellas, es evidente que tanto Paulino Rivero como su segundo, José Miguel Pérez, han perdido casi toda influencia política. Se han convertido en lo que en el argot político se conoce como «patos cojos». Pero, lamentablemente, ambos siguen actuando de manera...
Suscribete para leer la noticia completa:

