No se trata de criminalizar este tipo de establecimientos. Pero también es cierto que muchos locutorios, además de carnicerías halal, cibercafés e incluso teterías, han sido utilizados para blanquear dinero procedente de actividades delictivas, traficar con droga, recibir objetos procedentes de robos o documentación falsa, y mantener reuniones clandestinas....
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