El rodillo llegó también a las universidades, aunque éstas se plantaron ante la imposición, negándose a pedir el nivel C de catalán en la contratación. También en el ámbito sanitario la Generalitat quiso extender la inmersión, aunque topó con las reticencias de los profesionales. La justicia, el único reducto que resistía, podría ser tomado en breve: el Parlament...
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