Los nacionalistas, escribió alguna vez Michael Ignatieff, no gritan con tanto brío para ser escuchados por sus adversarios, sino para convencerse a sí mismos, prueba acaso de su muy secreta conciencia de que todo es mentira. Mentira el pasado cuidadosamente reescrito por sus guionistas de identidades colectivas avasalladas. Mentira su interminable rosario de...
Suscribete para leer la noticia completa:

