Hagamos un ejercicio de pura abstracción buenista: solo desde un tacticismo alambicado es comprensible la laxitud del Gobierno en su réplica a la farsa construida por Artur Mas para concluir que 1,8 millones de catalanes están movilizados para decir «sí» a la independencia. Rajoy se niega a fomentar el victimismo y a elevar nuevos mártires a los altares de un...
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