Inmaculada García era una mujer de poco más de treinta años, soltera y sin hijos. Había acudido al viaje «para acompañar a su madre, que estaba muy ilusionada con ir. Llevaba 17 años trabajando como administrativa en Envases Bullas y pidió el día libre a para poder ir a Madrid», contaba conmocionada anoche su jefa. La madre resultó herida grave y aún no sabe...
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