«¡Alfonso, dales caña!», le gritaban enfervorizados los militantes del PSOE en los mítines. Guerra, uno de los dirigentes más carismáticos de la democracia española, «látigo» de la derecha, deja la política en diciembre; por biología –a sus 74 años ha tenido varios achaques–, pero sobre todo porque le asusta la deriva de España y de un PSOE en los que ya no se...
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