Inseguro, miedoso y mirando de reojo a aquellos «compañeros» que pudieran hacerle sombra y quitarle el cargo. El hasta ayer presidente de la Diputación de León, Marcos Martínez, fue siempre el ojito derecho de la fallecida Isabel Carrasco. Su «hombre de paja», que de la noche a la mañana se vio con el poder que nunca imaginó tras el brutal asesinato de su mentora...
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