Tenía razón Mendoza, Barcelona encarna en verdad la genuina ciudad de los prodigios. ¿Y es que acaso recuerda alguien al Dalai Lama lloriqueando en las portadas de la canallesca por el agravio horrible de que el Gobierno de la opresora China no se prestase a servir un vinito y los preceptivos canapés en la presentación de alguno de sus libros? ¿Viose a un solo...
Suscribete para leer la noticia completa:

