La presidenta andaluza no tiene un papel fácil: sus antecesores, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, están en el punto de mira de la juez Alaya y ahora del Tribunal Supremo por su implicación en el escándalo de los ERE. Sin embargo, a su favor juega que, a diferencia de Artur Mas, no tiene ninguna implicación personal en aquellos años de descontrol e irregularidades...
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