Cuando la juez Mercedes Alaya inició la investigación de los ERE, en los que se estima un fraude de 1.200 millones de euros, pocos se imaginaban que tres años después el caso se hubiera convertido en una gran bola de nieve sin que todavía se atisbe su fin.
Y menos después de la decisión que tomó ayer la magistrada de remitir al Tribunal Supremo la parte de que...
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