En los 23 años de presidencia en la Generalitat de Jordi Pujol casi nadie osó, quiso o pudo levantar la voz para denunciar que su familia, esposa e hijos, veían incrementado su patrimonio gracias al apellido y en la mayoría de casos a costa de la Administración catalana, con la que lograron pingües beneficios con contratos más o menos cuestionables desde el punto...
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